jueves,24 may 2012

El Ayuntamiento de Plasencia dedica una calle a Agustín Sánchez Rodrigo, el difusor del método Rayas

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El Ayuntamiento de Plasencia ha dedicado una calle al editor cacereño Agustín Sánchez Rodrigo, que difundió por todo el mundo el método de lectura y escritura Rayas, que sirvió para enseñar a leer a muchas generaciones de hispanohablantes hasta finales de los años 50.

El Gobierno local ha decidido dedicar la calle de Las Escuelas a Agustín Sánchez Rodrigo "para recordar la figura de este hombre tan insigne” para que no lo olviden no sólo los placentinos, sino también todo los españoles que aprendieron a leer y a escribir gracias al método Rayas, tal y como apuntó la alcaldesa, Elia María Blanco, tras el acto oficial de inauguración de la nueva denominación.

En un sencillo acto, en el que han participado los nietos del homenajeado, Gonzalo y Sofía Sánchez Rodrigo, la alcaldesa ha exaltado la figura de Agustín y ha indicado que fue un hombre con una visión importante de lo que podía ser la transformación social.

De igual forma, Gonzalo Sánchez Rodrigo ha agradecido a la alcaldesa que promoviera este homenaje y ha asegurado que cree que Gregorio Vargas, que fundó las escuelas para que los niños pobres de Plasencia pudieran aprender, se consideraría muy satisfecho de compartir titularidad de la calle con una persona que tanto hizo por erradicar el analfabetismo y ayudar al progreso educativo de la nación.

Agustín Sánchez Rodrigo fue, en palabras de su nieto, un autodidacta e insaciable amante de los libros, hasta el punto de que abrió una librería en Serradilla cuando al pueblo ni siquiera había llegado la luz.

Agustín Sánchez nació en 1870 y murió en 1933 y su proyecto más exitoso, y al que consagró sus mayores esfuerzos, fue la difusión del método Rayas, firmado por su amigo el profesor Ángel Rodríguez Álvarez.

Su espíritu humanístico le hizo intuir el avance pedagógico que el método implicaba, por eso, como en Serradilla no había luz, llegó a un acuerdo con un editor madrileño y se trajo los cuadernos editados a lomos de caballería hasta el pueblo. El elogio que la crítica hizo del método no se correspondía con los ingresos que generaba su venta.

Sánchez Rodrigo tuvo que minimizar al máximo los costes de las siguientes ediciones adquiriendo máquinas que mermaron más la economía familiar y que manejaba él mismo con sus hijos en Serradilla.

Cuando el método Rayas empezó a rendir sus primeros ingresos y fue capaz de comprar una casa para uno de sus hijos que iba a casarse, estaba ya enfermo.

 

 

 

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